Tiempos modernos, 34 (2017/1), 526-531.

Por Rocío Martínez López.

Reseña de Carlos V de L.P. Gachard y de La Banca en España hasta 1782 de F. Ruiz Martín.

       Estamos subidos a hombros de gigantes. Esta sentencia no deja de ser cierta por estar muy repetida. De hecho, es especialmente relevante en el caso de los historiadores, quienes continuamente nos apoyamos en numerosas investigaciones realizadas por otros expertos a la hora de avanzar en nuestros respectivos campos de estudio. Sin ir más lejos, la consulta de las obras de historiadores clave tales como Gabriel Maura Gamazo, José Antonio Maravall, Antonio Domínguez Ortiz, Antonio Cánovas del Castillo o Emilio Castelar, por citar sólo unos pocos, continua siendo totalmente capital para los estudiosos relacionados con los temas principales que trataron.
Sin embargo, pese a dicha necesidad, el acceso a las obras de muchos historiadores clásicos no es siempre sencillo, especialmente fuera de bibliotecas muy especializadas. Muchas de ellas, publicadas hace décadas, tuvieron una difusión limitada, nunca han sido reeditadas y, en ocasiones, su tirada original fue tan corta que es prácticamente imposible obtener un ejemplar a un precio asequible. Si, además, la obra en cuestión que se está intentando adquirir no se encuentra entre las más conocidas o las principales tesis que exponía ya han sido superadas, llegar a obtenerlas incluso en bibliotecas universitarias puede ser prácticamente imposible. Estos problemas de acceso no solo suponen un importante hándicap para los historiadores, sino que también limitan enormemente el conocimiento general de estos autores y obras, tanto por partede expertos en diversas áreas de la Historia como de otro tipo de público potencialmente interesado. Las dos obras de las que vamos a hablar brevemente en esta reseña son un ejemplo de ello. La obra de Louis-Prosper Gachard Carlos V no fue publicada como una biografía exenta, sino que era la voz dedicada a este monarca en el tomo III del diccionario biográfico belga Biographie Nationale publiée par l’Académie Royale des Sciences, des Lettres et des Beaux- Arts de Belgique, que vio la luz en 1872. Como consecuencia de ello, su difusión fue limitada y resultaba enormemente difícil acceder a esta obra en un pasado no demasiado lejano. Por su parte, en el estudio preliminar de la obra de Felipe Ruiz Martín La banca en España hasta 1782, Carmen Sanz Ayán cuenta al lector en primera persona los problemas que se experimentaban para adquirir esta obra apenas una década después de su publicación original. Así, ella nos habla de la primera vez que leyó esta obra, admitiendo que el tomo en el que se incluía tuvo una mala difusión y que los estudiantes se veían obligados a leerlo a través de fotocopias, una anécdota de lo más reveladora en lo que respecta a las dificultades de acceso que señalábamos que experimentaron algunas de las obras que aquí se editan.
Es en este sentido, la labor que realiza Urgoiti editores es enormemente relevante dentro del ámbito de la Historia. Esta editorial, fundada en el año 2000 y compuesta en su mayoría por historiadores, se ha dedicado a publicar reediciones críticas de estudios históricos clásicos desde la Ilustración hasta el siglo XX. Sus publicaciones se engloban principalmente dentro de sus dos colecciones insignia: “Grandes Obras”, donde se presentan trabajos que han supuesto un verdadero antes y después en el estudio del periodo, disciplina o especialidad en la que se engloban; e “Historiadores”, donde se publican trabajos vinculados a los principales investigadores de la historiografía española, aunque no se puedan considerar sus obras magnas o más conocidas. En el momento en el que se redactan estas líneas, la editorial ha publicado veintitrés libros dentro de su colección “Grandes Obras” y veintisiete en su colección “Historiadores”. Como ellos mismos han declarado, la editorial realizó una primera selección de ciento cincuenta historiadores y cincuenta grandes obras de la historiografía española, por lo que todavía tienen un largo camino por recorrer.
    Además de volver a poner en circulación a un precio asequible grandes obras de la historiografía española, creo que son dos los méritos principales que presentan estas ediciones. La primera y principal es la inclusión de cuidados estudios introductorios vinculados a las obras que editan. A diferencia de otros casos, donde apenas se presentan introducciones muy limitadas antes de pasar a la edición propiamente dicha, los estudios preliminares que acompañan a las reediciones de Urgoiti son trabajos originales que suelen superar con holgura las cien páginas. Además, suelen estar realizados por algunos de los mayores expertos en el periodo y la disciplina en los que se engloba la obra editada, en el autor que la escribió o en la época en cuyo contexto se escribió y se publicó por primera vez. Por ejemplo, el estudio preliminar que acompaña a la edición de la obra de Felipe Ruiz Martín La banca en España hasta 1782 ha sido realizado por la ya mencionada profesora de la universidad Complutense de Madrid Carmen Sanz Ayán, que ha sido galardonada recientemente con el Premio Nacional de Historia por su trabajo titulado “Los banqueros y la crisis de la Monarquía Hispánica de 1640”, al mismo tiempo que ha publicado multitud de estudios vinculados a este mismo ámbito y periodo cronológico. En la misma línea, el estudio preliminar de la edición de la obra de Jaume Vicens Vives titulada Juan II de Aragón (1398-1479): monarquía y revolución en la España del siglo XV está realizado por dos expertos: Paul H. Freedman, profesor de la universidad de Yale y especialista en la historia medieval de Cataluña, y Josep María Muñoz i Lloret, estudioso de la figura de Vicens Vives, a quien dedicó una biografía en 1997 titulada “Jaume Vicens i Vives (1910-1960): una biografía intelectual”. Por citar un último ejemplo, la reedición del libro Felipe III, de Ciriaco Pérez- Bustamante, viene acompañada de un estudio preliminar a cargo de Miguel Ángel Ruiz Carnicer, que no es un experto en reinado del mencionado monarca, sino en la dimensión intelectual y cultural de la época franquista en cuyo contexto la obra salió a la luz en 1950, con publicaciones como “La España de Franco (1939-1975): cultura y vida cotidiana”. Estos cuidados estudios introductorios, que en su mayoría podrían constituir publicaciones independientes de relevancia, resultan de enorme interés, pues proporcionan al lector una serie de valores añadidos que nunca podrían adquirir sólo con la mera lectura de la obra clásica. En particular, dichos estudios introductorios explican tanto a lectores especializados como a principiantes, cómo influyeron las obras presentadas en la historiografía española, cómo han avanzado las investigaciones vinculadas a su especialidad desde su publicación y cómo influyó el decisivo contexto social, intelectual y cultural en el que la obra reeditada se encuadra en su creación.
En segundo lugar, también destaca el hecho de que la editorial no se centra en un periodo cronológico concreto a la hora de elegir las obras que publica. A diferencia de otros casos, en los que, cuando se permite la reedición de obras, estas se vinculan al estudio de un periodo muy determinado, las dos colecciones mencionadas no presentan tales restricciones. Del número de libros editados hasta la fecha antes mencionado, aunque varios se podrían incluir dentro de diversas categorías, se ha calculado someramente que nueve de ellos son obras vinculadas al ámbito de la teoría de la historiografía o a una historia general; cinco, al de la literatura; cuatro de ellas, al de la Arqueología y la Prehistoria; tres, al de la edad Antigua; nueve, al de la Edad Media; ocho, al de la Edad Moderna y, finalmente, otras nueve al de la edad Contemporánea. Los títulos cuya publicación la editorial ya ha anunciado para un futuro inmediato también siguen este deseo de presentar trabajos e historiadores básicos de la historiografía española sin limitarse únicamente a una disciplina temporal. A esto se une que no se limita tampoco a estudiosos españoles tanto a la hora de elegir obras para su reedición como para presentar los estudios introductorios. Obras cumbre relacionadas con la historiografía española escritas por extranjeros también están presentes en sus colecciones, como es el caso del Carlos V, de Gachard. Por citar otros casos, también se ha reeditado la obra de Adolf Schulten Historia de Numancia o la de William H. Prescott Vida de Carlos V tras su abdicación, de forma que, aunque los historiadores españoles continúan teniendo una presencia mayoritaria entre sus reediciones, queda patente que no se deja de lado a aquellos investigadores de otras nacionalidades cuyas contribuciones fueron absolutamente vitales para sus nichos de investigación.
La colección presenta otras virtudes además de las dos principales que he mencionado en los párrafos anteriores. Otra que merece la pena resaltar sería el respeto que muestran por los textos originales. Como historiadores, somos muy conscientes de la importancia vital que tiene en una publicación la fidelidad prestada al texto original, ya sea impreso como de origen archivístico, a la hora de sacar conclusiones adecuadas para nuestros respectivos trabajos.
Muchas ediciones que no tienen este extremo demasiado en cuenta no indican los cambios que se han realizado en el texto original a la hora de llevar a cabo la edición o dónde han introducido información adicional que el autor primigenio no presentó, por lo que el lector corre el riesgo de llegar a una conclusión errónea en algún punto del mismo. Esto no ocurre en las ediciones de Urgoiti, que se ven precedidas en todos sus volúmenes por dos o tres páginas que, bajo el título de “Nuestra edición”, se especifican los cambios que se han introducido en el texto presentado. En la mencionada edición del Carlos V, de Gachard, por ejemplo, se especifica que se ha dividido la obra en capítulos para mejorar su lectura, dado que era una voz en un diccionario en el que todo el texto era continuado. Asimismo, en la mencionada publicación, todos los añadidos se presentan debidamente indicados e incluso se indica por qué se ha preferido dejar algunos términos sin traducir. En este sentido, las traducciones que aparecen de obras escritas originariamente en idiomas diferentes al castellano son muy cuidadas e incluso la colección presenta alguna edición bilingüe para mayor exactitud. Una buena muestra de estos ejemplos son su edición bilingüe de la obra clásica de Antoni Rovira i Virgili Els corrents ideològic de la Renaixença catalana, presentada tanto en castellano como en su original catalán, o la traducción varias veces mencionada del Carlos V, de Louis-Prosper Gachard, desde su francés. De hecho, es precisamente esta última obra, junto con la reedición de la ya también mencionada obra de Felipe Ruiz Martín La banca en España hasta 1782 las que vamos a analizar brevemente como muestra de las ediciones realizadas por Urgoiti.
La elección de la obra de Gachard por parte de la editorial para formar parte de su colección me parece enormemente acertada. Historiográficamente, el peso de la obra de Gachard es indiscutible, no solo en el caso presente, sino también respecto a otras de sus publicaciones, que aparecen en la bibliografía completa de sus trabajos que se presenta al final del estudio introductorio escrito por Gustaaf Janssens. En el caso del presente trabajo, destaca el hecho de que, pese a haber sido un trabajo loado por diversos especialistas en el reinado de este monarca en el pasado, nunca había sido traducido al castellano con anterioridad ni tampoco editado de forma ajena al tomo en el que había sido publicado como mera voz, por lo que esta reedición supone un avance notable en términos de accesibilidad, facilidad de consulta y difusión para esta obra clásica sobre el gobierno de Carlos V. Su estudio preliminar de Gustaaf Janssens, profesor de archivística de la Universidad Católica de Lovaina, no desmerece de la importancia de la obra editada. El profesor Janssens, en su estudio preliminar de ciento doce páginas (incluyendo la bibliografía completa de Gachard, así como la que él ha utilizado), nos ofrece una cuidada biografía del propio Gachard, mostrándonos desde su impresionante trabajo como archivero hasta una cuidada relación de todas las publicaciones que realizó en vida. En mi opinión, tres aspectos principales destacan sobre los demás en este meritorio estudio preliminar. En primer lugar, nos encontramos con su cuidada presentación de los logros historiográficos del propio Gachard. Además de presentarnos una breve biografía del autor, el profesor Janssens se encarga de hacer hincapié en los logros tanto historiográficos como archivísticos de Gachard, remarcando su constante deseo por identificar, describir y presentar fuentes de archivo y obtener la mayor información posible para mejorar sus numerosas investigaciones. Llama especialmente la atención sobre su vinculación con Simancas, siendo el primer investigador extranjero en acceder a sus ricos fondos y responsable de la publicación de la primera sinopsis impresa de los archivos depositados en el castillo en su obra “Notice historique et descriptives des Archives Royales de Simancas”, dentro del primer volumen de su “Correspondance de Philippe II sur les affaires des Pays-Bas”. Hace énfasis en el hecho de que Gachard abrió el Archivo de Simancas para la posteridad, especialmente en relación a los investigadores extranjeros, al mismo tiempo que también resalta la relación que mantuvo con diversos investigadores españoles, a los que conoció gracias a sus viajes a la Península, así como con otros especialistas interesados en sus periodos de investigación predilectos. En segundo lugar, destaca la presentación que hace el profesor Janssens de visiones, tradiciones historiográficas y bibliografía extranjeras de una forma enormemente actualizada, siendo éstas mucho más difíciles de conocer para los lectores españoles que aquellas aproximaciones y obras sobre su reinado publicadas o traducidas al castellano. Especialmente la bibliografía final que presenta, con las obras que cita en su exposición, de treinta y un páginas, es enormemente valiosa para cualquier investigador que quiera aproximarse a la figura de Carlos V desde un punto de vista internacional y que desee o bien complementar los estudios que ya haya hecho a este respecto o desee acceder a una primera aproximación de calidad. Destaca en este sentido el hecho de que también añade proyectos en curso en el momento de su publicación, como el de la universidad de Constanza titulado “Politische Korrespondenz Kaiser Karls V” y recursos accesibles por Internet, un ámbito que generalmente no se incluye en las bibliografías tradicionales y que resulta inmensamente útil. Por último, en tercer lugar, destaca su esfuerzo por incluir la obra de Gachard en el contexto histórico concreto en el que se produjo y que le condicionó, hablando tanto de su comentado trabajo en archivos como de su vinculación a un momento muy concreto de la historia belga, lo que explica varios aspectos de la obra que nos ocupa, como el deseo que presenta en su obra por remarcar diversos acontecimientos íntimamente relacionados con Bélgica y la suerte de “historia nacional” que buscaba realizar Gachard.
Pasando a la edición de la obra propiamente dicha, la obra de Gachard es, como no puede ser de otra manera, una hija de su época y de la visión de su autor. Como hemos indicado anteriormente, en su publicación original, el texto era una voz para la figura de Carlos V dentro del ya mencionado diccionario biográfico, por lo que era un texto seguido sin las diferenciaciones que esta edición ha introducido para facilitar su lectura. Si bien, como dice adecuadamente el profesor Janssens en su estudio preliminar, se puede considerar un ensayo propiamente dicho por su profundidad, su extensión y la inclusión de numerosos comentarios y notas al pie (las notas contenidas en esta edición, junto con las que el editor ha considerado conveniente incluir, ascienden a 1.042), la presentación de su texto como una serie de acontecimientos correlativos es muy deudora tanto de la época en la que se escribió como del formato en que se publicó. Presenta cronológicamente hechos concretos, haciendo especial énfasis en aspectos tales como las guerras que le enfrentaron a Francisco I, las luchas contra los protestantes o sus desencuentros con su hermano Fernando I, especialmente respecto a la herencia del Imperio. Aquellos aspectos íntimamente relacionados con la zona de Bélgica y los Países Bajos, como la revuelta de Gante o sus primeros años en Malinas, reciben también una gran atención del autor, que resalta aún más en comparación con muchos otros aspectos considerados importantes de su reinado, que apenas considera dignos de mención o sobre los que pasa muy por encima. Aspectos como América, las relaciones con Portugal o la regencia de su esposa, a la que apenas menciona, no tienen cabida en su exposición, aunque en su defensa tampoco puede ni desea examinar con profundidad todos los aspectos de su reinado. Su objetivo principal fue el de presentar una visión general y continuada del gobierno de Carlos V y sus principales acontecimientos, misión en la que obtiene un destacado éxito teniendo en cuenta el periodo en el que se encuadra su publicación. El autor, con un enfoque positivista que sigue fielmente los datos obtenidos en su concienzudo trabajo de archivo, nos presentó así una síntesis del reinado de Carlos V enormemente avanzada para la época y cuyo adecuado conocimiento e incorporación sigue siendo vital para los estudios actuales sobre este reinado, pese a lo mucho que se ha avanzado desde su publicación.
En segundo lugar, nos encontramos con la edición de la obra La banca en España hasta 1782, de Felipe Ruiz Martín, cuyo estudio preliminar corrió a cargo de la profesora Carmen Sanz Ayán, varias veces mencionada en la presente reseña. Publicado en 1970, dentro del volumen titulado “El Banco de España. Una historia económica”, el tomo en el que estaba incluido tuvo en un principio muy mala distribución, como ya hemos comentado, y que tanto su calidad como su lectura por otras vías fue lo que le salvó de quedar sumido en el olvido, por lo que su presente reedición es más que bienvenida. A diferencia de lo que ocurre con otros autores, la obra y la figura de Felipe Ruiz Martín ha sido muy analizada en los últimos años por diversos especialistas en historia económica, sobre todo en los homenajes que se le hicieron con motivo de su fallecimiento en el año 2004. Sin duda, el más importante es el volumen editado en su homenaje por la Universidad de Valladolid titulado “Las finanzas de Castilla y la Monarquía Hispánica (siglos XVI-XVII). Homenaje a Felipe Ruiz Martín”, coordinado por Pedro Tedde de Lorca y que vio la luz en el año 2008. En este volumen, que incluye diversos capítulos en su memoria, al mismo tiempo que edita tres de sus escritos, se incluyen dos estudios de gran importancia en este sentido. Éstos son el de Francisco Comín, titulado “Las finanzas de la Monarquía Hispánica en los siglos XVI y XVII: la valiosa aportación de don Felipe Ruiz Martín”, de Francisco Comín, y “Don Felipe Ruiz Martín y la historia de la banca”, de Pedro Tedde de Lorca, donde se analiza profusamente la importancia de sus escritos, incluyendo el que nos ocupa. No son los únicos a los que podríamos hacer referencia y el estudio preliminar de la profesora Sanz Ayán se une ahora a esta lista. Dicho estudio introductorio se presenta más como una guía de lectura del texto posterior que como un ensayo en sí mismo, algo que la propia profesora indica al principio de su disertación. Dicha concepción ciertamente hace que el estudio preliminar sea más accesible, conciso y directo que otros que podemos apreciar en esta colección, como hemos visto en el caso del Carlos V de Gachard. Eso no le resta méritos, sino que se los aumenta si tenemos en cuenta que da una mayor accesibilidad al texto que viene detrás, sobre todo para aquellos que no estén demasiado familiarizados con la historia económica y buscan una introducción más adaptada. Dentro de dicho estudio introductorio, creo que destacan especialmente dos secciones. La primera de ellas corresponde a su segunda parte, titulada “El texto en su contexto”, donde la autora hace un análisis certero y directo sobre la evolución de la historia económica a partir de las primeras décadas del siglo XX, desde la visión de Wesley C. Mitchell hasta la propia aportación de Ruiz Martín. Y también destaca la sección inmediatamente siguiente, que tiene por título “Una historia política de ‘larga duración’ con las finanzas como hilo conductor”, donde explica las razones de la periodización que el autor utiliza, así como sus diferentes fases, sin dejar de mencionar la controversia vinculada a la cronología y peso que da a la crisis del siglo XVII, que, según se indica, el mismo Felipe Ruiz Martín se encargó de matizar en publicaciones posteriores, que se pueden ver en la bibliografía del autor que también se adjunta al final del estudio introductorio. Por otro lado, respecto a la edición que se nos presenta, en la nota a la mencionada edición que se presenta se nos indica que apenas se han producido cambios y sólo se ha añadido alguna información adicional bien indicada frente al original de 1970. Para finalizar, el estudio presentado de Felipe Ruiz Martín ha sido alabado desde su publicación por muy buenas razones que, en muchos ámbitos, todavía están vigentes. A través de su conocida aproximación al estudio de la historia económica fiel a la escuela de Annales, en la que vinculaba el análisis de los hechos y datos económicos con la realidad social de su época y los individuos que intervenían en ella, el estudio publicado por Felipe Ruiz Martín continúa sin ser superado en muchos aspectos y es de lectura obligada no solo para aquellos que deseen saber más sobre la historia económica, sino también para estudiantes, aficionados y expertos que deseen empezar a tener una buena base en el ámbito de la Historia Moderna de España.
Para concluir, la posibilidad de contar con un acceso directo y asequible a obras principales de la historiografía española que, en ocasiones, han caído en el olvido o son muy difíciles de adquirir supone una oportunidad estupenda tanto para historiadores como para estudiantes. Nos pone al alcance de la mano obras de vital importancia que, o bien están aún vigentes en muchos puntos de sus argumentaciones o que, habiendo sido superadas parcialmente o en su totalidad, nos ayudan a comprender de dónde vienen muchas de las aproximaciones actuales y cómo, gracias en buena medida a su trabajo, podemos seguir avanzando en el conocimiento de la Historia, subidos, como decíamos en un principio, a hombros de gigantes.

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